Tras un traumatismo el diente suele quedar dañado irreversiblemente, siendo imposible su conservación. Si intentamos conservar el diente en tales condiciones, el resultado será una progresiva pérdida de hueso y encía. Cuando los dientes se van a perder de forma inevitable en poco tiempo, el mejor tratamiento consiste en extraer todo diente dañado, para disminuir en la medida de lo posible la reabsorción ósea.
Hay situaciones en las que es posible aprovechar el hueco dejado por el diente extraído en el hueso para colocar un implante en el mismo sitio. Pero la mayoría de las veces el tratamiento con implantes debe ser diferido, con el fin de evitar problemas posteriores. Incluso, en algunas ocasiones, cuando el traumatismo ha sido muy grave y se ha perdido masa ósea, es preciso realizar injertos de hueso y/o encía.
Durante el período postoperatorio, que en muchas ocasiones dura varias semanas, el paciente puede llevar una prótesis provisional móvil, para mantener la higiene de la zona. Estas prótesis tienen una finalidad funcional y sobre todo estética. Los dientes provisionales se confeccionan con acrílico, un material parecido al plástico, que puede modelarse y ajustarse en forma y color al gusto del paciente.
Tras un periodo de cicatrización de unos 3 meses, se retiran estas coronas provisionales y se reemplazan por otras de porcelana, de aspecto completamente
natural y más resistentes.![]()